8 de enero de 2015

Archivo personal: Pintura Fresca en 1984

En 1984 ingresé a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ). Mi primera opción había sido estudiar letras pero la existencia de griego y de latín en la carrera me disuadió que no era para mí, yo quería escribir, la docencia todavía no estaba en mis planes, así que hice el siguiente cálculo: "si todo periodista es un escritor frustrado, por qué no arrancar desde el final, ser periodista". De modo que me terminé inscribiendo en la carrera de Licenciatura en Periodismo. Para mí no era una novedad, durante la secundaria había pertenecido al club de periodismo y había escrito algunas cosas y visitado el diario La Nación
De modo que luego del curso de ingreso, en abril de 1984 comencé a estudiar periodismo, entre mis compañeros de cursada había dos que vivían en Monte Grande, Claudia Villamayor y Alberto Pelagallo, así que entre viaje y viaje empezamos a diseñar proyectos en común. Así surgió Pintura Fresca, mi primera revista como editor, como periodista, como diseñador, como todo.
El único número se hizo realidad en noviembre de ese año luego de innumerables discusiones en las que ponernos de acuerdo fue tarea titánica. Visto a la distancia sin embargo fue una experiencia profundamente enriquecedora. La revista se gestó en la casa de los chicos entre noches, madrugadas y mañanas de discusiones y para producirla conseguimos la colaboración de algunos compañeros de Facultad hoy reputados profesionales y de amigos en general.

Todo lo hicimos nosotros, los anuncios publicitarios, los dibujos e ilustraciones que acompañan las notas y también la diagramación (en una época pre PC) la escribimos con una Olivetti portátil recortando con cuidado cada texto y pegándolos en una tarea titánica, en las junturas le pusimos liquid paper para que no se notaran las divisiones, la fotoduplicamos en una librería frente adonde cursábamos entonces el Nacional de Banfield.
No recuerdo si la vendimos, la regalamos, mandamos unas cuantas a distintas experiencias de revistas under (prometo hacer una nota sobre ese fenómeno realmente importante, opacado por los blogs hoy) y el prestigio de la revista nos alcanzó para participar de una serie de reuniones con otras publicaciones, participar de un congreso de publicaciones alternativas en el Centro Cultural General San Martín y de potenciar algunas otras publicaciones dentro de la Facu, como la también mítica Delirios del cuarto poder que también voy a rescatar del olvido un día de estos.
Leer mi nota hoy me pone colorado de vergüenza; las imprecisiones, el dogmatismo, etc., le juegan en contra a la lectura a casi treinta años, pero a pesar de todo la revista transmite una frescura intensa desde su ingenuidad, como la de un hijo prematuro pero muy deseado.
Un segundo número quedó en gateras mucho mejor editado pero incompleto, algunos originales todavía tengo en mi poder y si mis compañeros de aventuras lo autorizan los publicaré algún día. Mientras tanto los invito a pegarse una vuelta por esta revista Pintura Fresca de 1984 y contarme que les parece.

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